Viñetas (acerca de la inexpresión)

De Fernando Bronchal

Sobre la vía un viejo tren aguarda humeante. Los viajeros, todos ellos de caras blancas, inexpresivas, esperan y esperan sin remedio. Nadie lo sabe, pero ese tren nunca saldrá hacia ningún destino. El viejo jefe de estación, con gorra roja, de cara blanca, inexpresiva, ha perdido su bandera y se entretiene jugando a un parchís incoloro, inexpresivo. Arriba, sobre un viejo cable, pende patas abajo una golondrina chamuscada, como un murciélago inmóvil, hierática, inexpresiva. En la calle, un niño de cara blanca, inexpresiva, corre tras su vieja pelota  mientras su madre, de cara blanca, inexpresiva, ni siquiera observa a su hijo, que al final será arrollado por un viejo auto desvencijado cuyo conductor, de cara blanca, inexpresiva, apenas detendrá la marcha, siempre uniforme, monótona, y se perderá a lo lejos sobre el frío pavimente mojado.

Llueve y llueve, como siempre. Las gotas se disponen ordenadas, una tras otra, todas iguales, inexpresivas, golpeando el negro sombrero de un hombre viejo de gran   barriga, de cara blanca, inexpresiva, que camina en círculo sobre los adoquines fríos, iguales, inexpresivos, soportando un viento suave, monótono, inexpresivo, que arrastra el humo del viejo tren; un humo negro, absurdo, inexpresivo, impregnado de gotas iguales, inexpresivas, que poco a poco se difumina sobre un cielo cobalto, uniforme, inexpresivo.

Junto a la vía, un viejo árbol deshojado, carcomido, inexpresivo, muestra sus ramas desnudas, podridas, inexpresivas, custodiando el vetusto tren humeante que espera y espera cargado de viajeros de caras blancas, inexpresivas, mientras el triste jefe de estación, de cara blanca, inexpresiva, sigue jugando a ese parchís incoloro, inexpresivo, sin saber siquiera que ese tren jamás saldrá hacia ninguna parte, sin saber que su bandera roja la porta un hombre, que trepado sobre ese viejo árbol carcomido, inexpresivo, contempla compungido este paisaje gris, inexpresivo, tiritando, empapado por la lluvia de gotas iguales, inexpresivas, agitando su pequeña bandera arrebatada mientras una lágrima resbala por su mejilla cuarteada en este día gris, uniforme, inexpresivo.

 

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